Con modernos catamaranes que recorren la Patagonia norte, un cálido hotel en Puerto Chacabuco y un parque privado especialmente acondicionado para turistas, la empresa ofrece la oportunidad de disfrutar de esta zona en forma cómoda, agradable, utilizando el tiempo justo y entregándole un término de su estadía un viaje por el día a la Laguna San Rafael a bordo de un moderno catamarán.
La aventura comienza en el aeropuerto de Balmaceda, donde un cómodo vehículo de la empresa espera a los pasajeros para llevarlos junto con su equipaje a través del camino que bordea el Río Simpson hasta Puerto Chacabuco, lugar en el cual está el hotel Loberías del Sur.
La ruta entre Balmaceda y Puerto Chacabuco entrega uno de los paisajes más bellos del sur de Chile, combinando la pampa de Balmaceda, la pintoresca ciudad de Coyhaique y el tramo hasta Aysén, bordeando el Río Simpson con aguas de un color espectacular y cuya particularidad es que una de sus riveras es un muro de roca a través del cual se deslizan distintas cascadas, haciendo que la roca brille y pase a ser así igual a una pizarra negra.
Una vez en el hotel, ubicado frente a la Bahía de Puerto Chacabuco, una cena de bienvenida espera a los pasajeros. Hotel Loberías del Sur tiene construidas 40 cómodas habitaciones de un total de 60 y será el único hotel en la zona que constará de un centro de convenciones para más de 200 personas. Este edificio es reconocido en la zona por su buena gastronomía y su calidez en el ambiente. Después de una buena cena, confortables y grandes habitaciones serán una muy buena elección para el descanso.
Al día siguiente y después de un completo desayuno buffet servido en el comedor y con una vista impresionante del puerto, una camioneta llevará a los pasajeros al Parque Aikén del Sur, ubicado a sólo 15 kms de distancia, entre Puerto Chacabuco y Aysén.
Una vez en él, el recorrido parten en el Centro de Visitantes donde guías especializados esperan a los turistas para darles una pequeña charla de la zona, las especies que existen en el parque y, por último, para aprovisionarlos de una botella de agua, un folleto explicativo y una gruesa capa de agua por si llueve. Una vez preparados, los pasajeros salen a recorrer cualquiera de los 3 senderos creados en el interior, los cuales los llevarán por entre las más exquisitas especies arbóreas y un paisaje espectacular rodeando un río y disfrutando de cascadas a medida que va cambiando el paisaje.
Una vez recorrida cualquiera de las rutas (la más larga es de 2 kms de longitud y de una dificultad mediana), llegarán a un quincho (construcción hexagonal) con capacidad para más de 140 personas en donde un rico asado patagónico los estará esperando. Un cordero asado al palo en el fogón central, un rico aperitivo servido por el personal y un grupo folklórico, será el marco principal de este almuerzo típico, todo con una vista espectacular del tranquilo Lago Riesco.
Una vez terminado el almuerzo, se puede recorrer cualquiera de los otros senderos que quedan o simplemente disfrutar del paisaje antes de volver al hotel. Por la noche, una exquisita cena los estará esperando en el hotel. Luego, a los visitantes se les recomienda descansar porque lo que viene requiere energía.
El Tercer Día, el Más Esperado
Temprano por la mañana los pasajeros son llevados al muelle de Chacabuco desde donde saldrán a la Laguna San Rafael a bordo de un moderno catamarán para 70 pasajeros y que viaja a una velocidad promedio de 24 nudos (unos 50 kms por hora). Una vez a bordo, desayuno, aperitivo, almuerzo, té y cena son servidos. Además hay bar abierto durante todo el recorrido, el cual termina al atardecer en el terminal de Puerto Chacabuco.
El navegar por los canales y fiordos que conducen a la laguna es un verdadero espectáculo. Ellos pues un paisaje virgen rodea estos canales, ventisqueros colgantes, especies típicas de la zona que dependiendo de la época del año se tornan más verdes o rojizas con el otoño. Si se tiene suerte, toninas acompañarán al turista durante la navegación y uno que otro lobo marino hará del paisaje algo realmente espectacular.
Luego de algunas horas de navegación en medio del paisaje sureño, se vislumbra la entrada a la Laguna. Este escenario es simplemente espeluznante. De frente al catamarán se impone una pared de hielo de 70 metros de alto. Con mucho cuidado el barco se acerca al ventisquero para poder disfrutar aún más del espectáculo que representa la Laguna San Rafael y sus constantes desprendimientos. Una vez detenida la nave, los pasajeros bajan en distintos botes zodiacs acompañados por los guías a recorrer entre los témpanos, tocar el agua y disfrutar del silencio del paisaje.
Después de un rato y al volver al catamarán, el tradicional whisky con hielo milenario lo estará esperando para seguir disfrutando de este escenario inolvidable ya desde la terraza o simplemente desde el interior. Al regreso y después de haber gozado al máximo la estadía en la Laguna, los pasajeros se relajan y disfrutan de la atención a bordo. Al terminar, el cálido ambiente del hotel estará esperándolos.
Por último, el día final será de verdadero descanso y meditación para poder asimilar todo lo vivido durante la estadía en la zona. Levantarse un poco más tarde y un rico desayuno tomado con calma, servirán como broche final a esta aventura en la nueva patagonia norte, lugar mágico..... inexplorado... impresionante!
textos: Chile.com |