Desde un muelle localizado en la zona más angosta del Lago Todos los Santos un moderno catamarán espera a los viajeros. La lluvia comienza a bañar los profundos bosques de coigües, ulmos y olivillos, mientras una nube traicionera cubre la cima del volcán Osorno, pasando al olvido una postal segura.
El barco, de grandes ventanales y numerosos asientos, inicia una travesía que recorrerá la extensión total del lago, en dos horas y media, hacia el poblado de Peulla, fronterizo con Argentina.
Hacia Peulla
Siempre el surcar aguas es una aventura. Navegar, sentir el aire frío y el fino vaivén de la embarcación, mientras imágenes sureñas puras y potentes se enfrentan a la mirada. Todo bosques, formaciones montañosas cubiertas de centenarios árboles y las aguas esmeraldas. Unos minutos iniciado el viaje hay una notoria división entre los pasajeros: los unos que se van sentados conversando o durmiendo y los otros que permanecen, con lluvia, frío o viento, en las afueras con los ojos imantados de paisaje.
Pero hay puntos de comunión, de los unos y los otros, como el paso por la isla Margarita en que la mayor parte de los turistas salen a fotografiar la increíble casa que domina el lugar y la perspectiva toda de islotes y cerros.
Más allá de estas frases, el lugar es realmente evocador. Dan ganas de bajarse en las hermosas riberas a conocer a los pobladores de las más de 180 propiedades privadas de descendientes de antiguos colonos alemanes que habitan el parque.
La navegación es plácida. La lluvia hace apariciones esporádicas pero no molesta. Las horas transcurren rápidas y con visiones de pequeñas embarcaciones que cruzan el lago hacia quién sabe dónde. El catamarán baja su marcha, nos acercamos a Peulla.
Un pequeño muelle acompañado por pequeños botes pesqueros y una impresionante cascada dan la bienvenida a uno de los rincones más apartados de la región.
Brotes de Primavera
Eso significa Peulla según reza un cartel de madera ubicado en el comienzo del muelle. También aporta otros datos muy significativos como el que la población es de solamente 120 personas y que la altura sobre el nivel del mar no es más de 150 metros... en plena precordillera.
Con fundadas presunciones se podría pensar en un lugar aislado y de hecho lo es. Su inaccesibilidad, a no ser por la llegada diaria del catamarán, sería completa, sin embargo tiene de todo.
Los dos hoteles dan vida a Peulla. Arquitectura impecable, hermosamente decorados, con restaurantes, habitaciones de lujo e inmersos en un paisaje insuperable.
Durante dos horas y media se puede recorrer sus senderos de trekking con cascadas y miradores, almorzar en alguno de sus comedores o sentarse a disfrutar en las cercanías de la ribera del lago el silencio y la paz.
Cuesta imaginarse un lugar así sin estar ahí. Sin embargo llegar no es fácil, la única forma de llegar hasta aquí es cruzando el lago y la única opción de salir es cruzando otro lago rumbo a Bariloche... |